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<title>Monografías técnicas</title>
<link>http://hdl.handle.net/20.500.12251/13</link>
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<pubDate>Tue, 05 May 2026 21:38:06 GMT</pubDate>
<dc:date>2026-05-05T21:38:06Z</dc:date>
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<title>Tipologías saludables</title>
<link>http://hdl.handle.net/20.500.12251/3133</link>
<description>Tipologías saludables
Gasalla Regojo, Rita; Alarcia Fernández, Gonzalo; Ares Álvarez, Óscar Miguel; Ayuso Sánchez, Julia; Bolívar Galiano, Antonio; Cobreros García, Enrique Manuel; Parra Casado, Marta; Rius Almoyner, Mercè; Sentieri Omarrementeria, Carla
Sabemos que los espacios que habitamos impactan en la salud de sus ocupantes, tanto de los usuarios de hoy como los de las generaciones futuras. El objetivo de este capítulo es aportar una visión integradora que sirva de brújula para que los agentes implicados en los proyectos puedan trabajar con una actitud consciente y transformadora. Se trata de favorecer y preservar la salud de las personas en las diferentes tipologías edificatorias y en el urbanismo. «Los criterios de salud y bienestar pueden afectar profundamente a la concepción de los edificios, pudiendo modificar su tipología tradicional», afirma Enrique Cobreros, director de Hábitat y Construcción Eficiente de AEICE.En el conjunto de las tipologías, coincide la recomendación de potenciar espacios comunes, que sean amplios, flexibles, accesibles y seguros. También la importancia de orientar los espacios más relevantes en cuanto a su uso a la fachada sur, o a la que ofrezca el soleamiento óptimo de cada geografía, así como maximizar la apertura de huecos a esa orientación y al disfrute de las vistas. Hemos resaltado la importancia de potenciar la ventilación natural, y a ser posible cruzada, siempre que los espacios exteriores no estén contaminados. También la de incorporar al diseño plantas naturales, tanto en el interior como en el exterior y el diseño específico de la iluminación apropiada para el uso de cada estancia. En los espacios docentes, hospitales y residencias de ancianos, hemos hecho especial hincapié en diseñar los espacios más humanos y cercanos, dada la especial vulnerabilidad de sus ocupantes. En el caso de los hospitales, además, cobra especial importancia que estén bien comunicados y, en los entornos urbanos, que sean saludables, seguros e inclusivos. La seguridad es una necesidad básica y su ausencia impacta directamente en nuestra salud. Este enfoque es clave tanto en los edificios como en el urbanismo, para minimizar el riesgo de convertirnos en víctimas de la delincuencia, así como para evitar el desasosiego y estrés que produce el miedo.
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<pubDate>Fri, 01 Jan 2021 00:00:00 GMT</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://hdl.handle.net/20.500.12251/3133</guid>
<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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<title>Electroclima</title>
<link>http://hdl.handle.net/20.500.12251/3132</link>
<description>Electroclima
Hernández-Montaño Bou, Sonia; Maestú Unturbe, Ceferino; Rivas Hesse, Paula
La exposición de las personas a los CEM (campos electromagnéticos) sufre un aumento exponencial en los últimos años, y parte de ese aumento tiene una gran relación con las condiciones del diseño arquitectónico, ya que tanto el planeamiento urbano como el diseño de instalaciones de electricidad y telecomunicaciones en un edificio pueden aumentar dicha exposición. El aumento de exposición a las bajas frecuencias (campos eléctricos y magnéticos derivados de la distribución y aparatos eléctricos) se debe a la cada vez mayor demanda de conectividad eléctrica y su consiguiente aumento de distribución y aparatos electrónicos. Las altas frecuencias, producidas principalmente por las comunicaciones inalámbricas, también muestran un gran crecimiento con la proliferación de las telecomunicaciones. Hoy en día, los ingenieros, arquitectos, planificadores y otros técnicos del sector de la edificación y el urbanismo se enfrentan al desafío de mantenerse al tanto de las investigaciones y políticas que abordan el daño potencial de la tecnología inalámbrica, incluyendo los posibles riesgos de responsabilidad cuando no se implementa la tecnología sin peligro. Las medidas y directrices internacionales de precaución para una menor exposición a las radiaciones debidas a las comunicaciones por radiofrecuencia (RFR) deben tomarse en cuenta en la planificación urbanística y constructiva. Es necesario considerar algunos aspectos relacionados con los posibles efectos sobre los sistemas biológicos y la salud humana dentro de los espacios construidos. La idea de que si no se transporta suficiente energía no se va a producir un efecto biológico dio lugar a la división de las radiaciones en ionizante y no ionizantes, considerando a estas últimas como seguras, ya que no tenían energía suficiente para ser capaces de romper enlaces moleculares. En las propiedades de la radiación no ionizante debe incorporarse no solo la energía que transporta, sino determinados códigos de información, generalmente asociados a su frecuencia, que pueden modificar el comportamiento «normal», desde el nivel celular hasta el comportamiento general de todos los sistemas vivos, precisamente, porque la vida está definida en términos de intercambio electromagnético. Por ello, es necesario proteger a los sistemas biológicos de un tipo de radiaciones que pueden modificar su capacidad funcional, a corto, medio o largo plazo. Y están determinados no solo por la tasa de exposición, también por los parámetros de duración, reacción sinérgica con otras señales, etc. Este documento pretende ilustrar sobre las tres fuentes principales de exposición a CEM en los edificios, así como la presencia de cargas electrostáticas. En primer lugar, se caracterizará cada uno de estos campos, describiendo posteriormente los criterios constructivos para minimizar su presencia en los edificios.
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<pubDate>Fri, 01 Jan 2021 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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<title>Calidad del agua</title>
<link>http://hdl.handle.net/20.500.12251/3131</link>
<description>Calidad del agua
Farré Olalla, María José; Castro Sot, Pilar; Devesa Fernández, Carmen; Gómez Montes, Silvia; Losada Castro, Marina Concepción; Mena García, Miguel Ángel; Rodríguez Marrero, Francisco Javier
La calidad del agua es el grado en que el agua está limpia y si es adecuada para un propósito particular, como beberla. El agua pura (destilada) es incolora, inolora e insípida y el agua potable contiene sales a concentración permitida que le dan el gusto particular. El gusto de las aguas españolas puede cambiar, ya que el origen de las aguas y el tratamiento de potabilización puede ser muy diferente. Por ejemplo, según la cantidad de sales como de magnesio o calcio, el agua se clasifica como dura o blanda. También si la zona de captación está cerca del mar se habla de aguas salobres por la alta concentración de sal. Además, los tratamientos de potabilización pueden variar hasta ser muy sofisticados incluyendo ozonización o filtración con membranas. A pesar del concepto integral de este término, la calidad del agua a menudo se entiende de manera muy limitada como un conjunto de estándares con los cuales se puede evaluar el cumplimiento normativo, generalmente logrado a través del tratamiento del agua.
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<pubDate>Fri, 01 Jan 2021 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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<title>Ergonomía, movilidad y accesibilidad</title>
<link>http://hdl.handle.net/20.500.12251/3130</link>
<description>Ergonomía, movilidad y accesibilidad
Fernández Hernández, Carmen; Diego Suárez, Beatriz de; González López, Pablo José; Morencia Fernández, José Luis; Quelle Russo, Ángel; Romero Soler, José Ramón; Rouyet Ruiz, Néstor; Sacristán de Miguel, María Jesús
Desde el principio de los tiempos, los seres humanos han utilizado «refugios » como espacios para el almacenaje y el cobijo. Este concepto de abrigo es el que ha modelado, hasta la actualidad, el diseño de las viviendas, que constituyen la unidad vital. No se trata únicamente de vivir bajo un techo sino de residir en un hogar saludable. Los seres humanos somos diversos y diferentes por naturaleza. La heterogeneidad es una cualidad innata. Para muchas personas, la vivienda se convierte en una prisión en lugar de un refugio. Esta falta de autonomía e independencia redunda en el aumento del malestar y afecta negativamente a la salud. En este contexto, ergonomía, accesibilidad y movilidad toman una especial relevancia, debiendo ser consideradas como elementos clave y constituir el pilar fundamental en el diseño para adaptarse a los requerimientos de sus usuarios y no al revés. La ergonomía tiene el objetivo de adaptar los entornos, espacios, actividades y objetos al uso del ser humano, para optimizar sus capacidades en beneficio de su salud y bienestar. En una sociedad industrializada, se define un ser humano patrón, con unas características físicas y capacidades específicas. Esta definición estandarizada de un «ser humano prototipo» como modelo define los entornos, espacios, objetos y servicios para evitar lesiones, enfermedades o deterioros cognitivos. Publicaciones e investigaciones que incluyen recomendaciones ergonómicas, como el Neufert, han ofrecido pautas que actualmente se han plasmado en las normativas. Los edificios anteriores a estas normativas presentan deficiencias que afectan directamente a la salud.
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<pubDate>Fri, 01 Jan 2021 00:00:00 GMT</pubDate>
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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